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sábado, 27 de abril de 2019

Evaluando en 1er año...

Eje Temático: Estado, gobierno y participación

Objetivo de aprendizaje: Valorar la democracia, el sistema republicano y el estado de derecho como modos de ejercicio del poder político que promueven el respeto de los Derechos Humanos y la participación.

Contenidos conceptuales:
Modos de ejercicio del poder: democracias y autoritarismos.
La democracia como forma de gobierno.
Legalidad del poder político: el Estado de Derecho.
La Constitución de la Nación Argentina.
La participación en la democracia.
Las organizaciones de la comunidad.

Actividad
Aptitudes / Capacidades
Rúbricas de Evaluación
Revisión, profundización y aplicación de conceptos aprendidos durante el primer Eje Temático.
Aprendizaje autónomo
Pensamiento crítico
Análisis y comprensión de la información
Resolución de problemas y conflictos
Ciudadanía responsable
Articular sucesos del pasado con conceptos que colaboren a pensar el presente y el futuro
Opinar de forma crítica y fundamentada
Trabajo colaborativo
Comprensión de los conceptos priorizados

Consignas

  1. Releer la actividad grupal realizada por el “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia”.
  2. Responder:
    1. ¿Prefieren vivir en un gobierno democrático o autoritario? ¿Por qué? (detallar las características principales de cada uno al argumentar)
    2. ¿Qué tipos de democracia existen? ¿Cuál/es se ejerce/n en nuestro país? Fundamentar.
    3. ¿Qué dice nuestra Constitución Nacional sobre la forma de gobierno? (mencionar los articulos)
    4. En Argentina, ¿vivimos actualmente en un estado de derecho? ¿Por qué?
    5. ¿Qué formas de participación democrática existen? Detallar.
  3. Leer el artículo “Democracia y Constitución” de Roberto Saba. Luego, opinar críticamente y de manera fundamentada. (INDIVIDUAL)

domingo, 21 de abril de 2019

Democracia y Constitución

-Leer el artículo “Democracia y Constitución” de Roberto Saba. Luego, opinar críticamente y de manera fundamentada.

Democracia y Constitución

Nuestra Carta Magna nos impuso ataduras que nos harán más libres no menos porque nos ayudan a evitar traicionarnos a nosotros mismos.

05/04/2018 – Clarín.com
La democracia encarna el ideal de que el pueblo se autogobierne. Sin embargo, no es fácil llevar este ideal a la práctica, fundamentalmente por lo difícil que resulta identificar lo que el pueblo desea. La voluntad de la mayoría es un indicador, siempre imperfecto, de ello.
Por otra parte, este ideal, concebido sin restricciones, nos expondría al riesgo de que las mayorías se vean tentadas de oprimir o someter a aquellos que no compartan su voluntad, de infligirles daños irreversibles o incluso de exterminarlos. Es por eso que el ideal democrático moderno se encuentra siempre acompañado de otro ideal valioso: el del constitucionalismo.
Las Constituciones expresan límites a la voluntad mayoritaria. Esos límites están dados por reglas – como el procedimiento para la sanción de leyes – y por derechos. Ninguno de ellos puede ser alterado ni siquiera por el más extendido consenso de la mayoría. Lo impide el ideal constitucional. La combinación de los dos ideales da forma a lo que llamamos “democracia constitucional”, un régimen de gobierno superior a la democracia ilimitada, pero también a cualquier forma de gobierno constitucional no democrático.
Sin embargo, como decía el constitucionalista Carlos Nino, la unión entre democracia y Constitución no es un matrimonio sencillo. Aquellos que reclaman grados altos de libertad de decisión para la mayoría, verán en las Constituciones ataduras que debilitan el ideal de autogobierno. Por su parte, los que conciben al límite constitucional como muy robusto y exigente suelen desconfiar a menudo de las mayorías.
La relación entre ambos ideales tiene que guardar un equilibrio sobre el que deben trabajar los legisladores en cada decisión que toman, los jueces en cada interpretación que hacen para determinar la constitucionalidad de las leyes y la sociedad civil al presentar sus demandas al gobierno. El diálogo y la deliberación son los caminos para encontrar el correcto balance entre democracia y límite constitucional. Lo único que no podemos hacer si queremos preservar nuestra democracia constitucional es anular de la ecuación uno de los dos ideales.
Es verdad que las Constituciones también fueron decididas, en el mejor de los casos, democráticamente. Ello puede poner en duda la razón por la que esas decisiones democráticas, tomadas por ejemplo en la Asamblea Constituyente, no podrían ser contradichas por otras decisiones democráticas tomadas, por ejemplo, por la mayoría actual en el Congreso de la Nación. Esta es una de las preguntas más difíciles que deben responder aquellos que defienden la democracia constitucional. Para hacerlo, a veces recurren a metáforas.
La más usual es la que surge del mito griego de Ulises, quien luego de la larga guerra de Troya se embarcó con el deseo de regresar a Ítaca, donde se encontraban su casa y su esposa Penélope. Conocedor de los peligros que podían frustrar su viaje, sabía que uno de ellos era el de ser atraído por el canto de las sirenas que vivían en una isla del Mediterráneo y que desviaban para siempre a los navegantes atraídos por sus voces. Ulises, curioso, quería escuchar ese canto, pero también quería regresar a su casa, por lo que ordenó a los marineros que lo atasen con cuerdas al mástil de la embarcación y que ellos mismos tapasen sus oídos para evitar no ser atrapados por las sirenas. Éstas cantaron y Ulises, que trató de desatarse sin éxito, llegó felizmente a destino.
La metáfora es útil para entender que a veces debemos limitarnos en el presente anticipándonos a la posibilidad de que en el futuro tomemos decisiones de las que luego nos arrepentiremos. En momentos de calma, alejados de la angustia y la presión de un hecho dramático, podemos decidir mejor que cuando ese hecho sucede.
Decidimos constitucionalmente no torturar porque sabemos que en el futuro, cuando seamos eventualmente víctimas de una agresión atroz, estaremos tentados de recurrir a la tortura. Nuestras decisiones constitucionales nos protegen de nuestras decisiones futuras tomadas bajo condiciones excepcionales.
Un importante asesor presidencial sugirió que dado que la mayoría de la gente estaría a favor de la pena de muerte – dato no necesariamente cierto –, esta pena podría aplicarse pese a que lo prohíbe nuestra Constitución y los tratados internacionales suscriptos por la Argentina. Un ex juez de la Corte Suprema de Justicia expresó su deseo de que el Presidente no termine el mandato previsto en la Constitución Nacional.
Algunos reclaman que las personas sospechadas de haber cometido delitos no deberían gozar de las garantías constitucionales previstas para el proceso penal. Otros quieren imponer requisitos a extranjeros que no se exigen a los nacionales para ejercer sus derechos a la educación y a la salud, violando la igualdad ante la ley prevista en nuestra Norma Fundamental.
Con enorme sabiduría nuestra Constitución, anticipando las angustias provocadas por el aumento de la criminalidad, las crisis económicas o humanitarias, la falta de empleo o la escasez de recursos, se adelantó y nos impuso ataduras que nos harán más libres – no menos – porque nos ayudan a evitar traicionarnos a nosotros mismos. Como afirmó John P. Stockton, político y diplomático estadounidense del siglo XIX, “las Constituciones son cadenas con las que se ligan los hombres en momentos de lucidez, para no morir a causa de comportamientos suicidas en momentos de locura”. 
Roberto Saba es profesor de Derechos Humanos y Derecho Constitucional (UBA y Universidad de Palermo)

https://www.clarin.com/opinion/democracia-constitucion_0_SJtBERMoG.html

domingo, 14 de abril de 2019

Democracia y Autoritarismo

Extraído de AQUÍ:

"En el Estado no democrático no se reconoce, o se reconoce parcialmente, la libertad y los derechos del hombre. Podemos decir que puede tener como dos vertientes:
  • el autoritarismo donde se acentúa fuertemente el poder ante los hombres y por eso se restringe la libertad y los derechos individuales, pero no llega a absorber totalmente la vida humana y social, ni avasallar completamente la dignidad de la persona.
  • el totalitarismo podríamos decir que devora la vida humana y social, desconociendo la dignidad de la persona y negando sus derechos y su libertad.
(Germán Bidart Campos - Lecciones Elementales de Política)
El Estado Democrático tiene como pilares la libertad y la igualdad de los ciudadanos; el respeto por su dignidad y derechos. Podemos mencionar las características más importantes:

En cuanto a la forma de organización política:

  • las autoridades son elegidas periódicamente, mediante elecciones populares.
  • la autoridad es ejercida por funcionarios que integran los distintos poderes del Estado, de acuerdo con lo que establecen las leyes y la Constitución.
  • se respetan los derechos.
  • en determinadas ocasiones se consulta al pueblo para la toma de decisiones de gobierno.

 En cuanto al estilo de vida:

  • se respeta la dignidad humana y  los derechos humanos.
  • brinda la igualdad de oportunidades para que todos los individuos participen en el destino de la sociedad.
  • la búsqueda del bien común.
  • instituciones que garantizan la justicia en las relaciones sociales.
  • libre elección de las formas de gobierno y de las personas que ejercen la autoridad.
  • limitación al poder de las autoridades y su control por el pueblo.
  • la tolerancia del disenso dentro del marco de la ley."

Democracia


Etimología: del latín democratia y este del griego demokratía ‘gobierno popular’, ‘democracia’, formado con dêmos ‘pueblo’ y krateîn ‘gobernar’.

"La democracia (del latín tardío democratĭa, y este del griego δημοκρατία dēmokratía) es una forma de organización social que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía. En sentido estricto, la democracia es una forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes. En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen conforme a mecanismos contractuales.
La democracia se puede definir a partir de la clasificación de las formas de gobierno realizada por Platón, primero, y Aristóteles, después, en tres tipos básicos: monarquía (gobierno de uno), aristocracia (gobierno «de los mejores» para Platón, «de los menos», para Aristóteles), democracia (gobierno «de la multitud» para Platón y «de los más», para Aristóteles).2
Hay democracia indirecta o representativa cuando la decisión es adoptada por personas reconocidas por el pueblo como sus representantes. Hay democracia participativa cuando se aplica un modelo político que facilita a los ciudadanos su capacidad de asociarse y organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas o cuando se facilita a la ciudadanía amplios mecanismos plebiscitarios consultivos.
Finalmente, hay democracia directa cuando la decisión es adoptada directamente por los miembros del pueblo, mediante plebiscitos y referéndums vinculantes, elecciones primarias, facilitación de la iniciativa legislativa popular y votación popular de leyes, concepto que incluye la democracia líquida. Estas tres formas no son excluyentes y suelen integrarse como mecanismos complementarios en algunos sistemas políticos, aunque siempre suele haber un mayor peso de una de las tres formas en un sistema político concreto.
No debe confundirse República con Democracia, pues aluden a principios distintos, la república es el gobierno de la ley mientras que democracia significa el gobierno del pueblo."

TP: Aborto

Trabajo Práctico Grupal en Clase Eje II de Formación Ética y Ciudadana: Derechos (VER 1ro y 2do ) A través del presente trab...